Pero todo esto se ve empañado en el momento en que se toma el aprendizaje como una competencia, es decir quién toca más rápido, quién sabe de memoria la obra , a quién le sale mejor.
Es en ese preciso momento es donde se desvirtúa la cuestión, olvidando de dónde provino toda esa inquietud musical y robotizándo algo que pide ser libre.
No existen mejores ni peores músicos, porque no hay comparación. En el mundo artístico, el objetivo primordial es transmitir sentimientos, sensaciones. No busca crear rivalidades ni conflictos. Busca hacer catársis de todo lo que nos sucede.
Es por ello que la comparación siempre nos terminará desalentando, ya que siempre habrá quien sea "mejor" que nosotros. Por eso dejémosla de lado y tengamos presente la esencia de la música buscando mejorar día a día.

1 comentario:
Es cierto. Nadie es mejor ni peor que el otro. Somos diferentes y nuestras creaciones y producciones también lo son. ¿Para qué competir, entonces? Complementemos nuestros talentos!!
Patricia
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