
..Y los autos no dejaban de circular uno tras otro. Me preguntaba cuanto tiempo más debería de esperar allí junto, sin contar con la ayuda de algún semáforo o algo que los detuviera.
Y en ese interín de pensamientos, un colectivo que parecía arribar a toda costa, me hizo señas cediéndome el paso e interrumpiendo el tránsito detrás suyo.
Le agradecí con otra seña y pasé casi como volando, tratando de no hacer demorar aquella gentileza suya.
Ahí comprendí que la gentileza estaba presente aún, solo era necesario que se diera ese momento justo para hacerse notar, noble en su paso, dejando a la vista un lindo gesto al actuar..
2 comentarios:
Es terrible cuando te das cuenta q la ciudad está pensada para las cajas con cuatro ruedas y no para los "peatones" (palabra fea si las hay).
En fin, aguante los pinguinos de Liniers!
Saluditos.
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que tiernis el pinguinito d lini!
es cierto como a veces los peatones parecemos invisibles...
te kiero me!
pd: subí un dibujito del viaje...
BESOSSS
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